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Cirugías e identidades falsas: La caída de tres capos de Perú y Brasil en un solo mes en Bolivia

Diseño generado por IA del caso de Jhonsson Smit, un criminal peruano que fue capturado en Bolivia. (FEM Media)
Diseño generado por IA del caso de Jhonsson Smit, un criminal peruano que fue capturado en Bolivia. (FEM Media)

FEM Media/Mas allá de la Noticia

La captura en serie de Jhonsson Smit Cruz Torres (alias «Jhonsson Pulpo», el criminal más buscado del Perú y líder de una red transnacional de extorsión y mutilaciones), de Marcio Barbosa da Silva (alias «Beiço de Mula», presunto operador financiero e integrante del núcleo político del Primer Comando de la Capital – PCC) y de Angélica Saraiva de Sá (alias «Angeliquinha», cabecilla del Comando Vermelho con una condena pendiente de 260 años de prisión) dejó al descubierto cómo el oriente boliviano operó como una cómoda guarida para los cabecillas más sanguinarios de la región. Las recientes intervenciones policiales desmoronaron un mes clave para la seguridad nacional, evidenciando que el país era utilizado por capos internacionales para eludir la justicia mediante cirugías estéticas, identidades falsas y redes de complicidad local.

El mapa de las capturas comenzó a desmoronarse el primer día de septiembre en La Paz, cuando las fuerzas de seguridad atraparon a Jhonsson Pulpo. A sus 29 años, el heredero del imperio criminal de Trujillo había falsificado su propia acta de defunción en 2020 y se sometió a cirugías plásticas extremas en el rostro para camuflarse, operando con documentos falsos en territorio boliviano hasta su extradición a la prisión de máxima seguridad de la Base Naval del Callao.

Semanas después, el foco se trasladó a Santa Cruz de la Sierra con la caída de Beiço de Mula el 19 de septiembre y de Angeliquinha el 22 del mismo mes. Ambos criminales brasileños representaban la mutación corporativa del hampa: Barbosa da Silva estaba vinculado a esquemas de blanqueo de capitales e infiltración institucional, mientras que Saraiva de Sá —prófuga tras una audaz fuga en Cuiabá— recurrió a cirugías estéticas en clínicas locales de bajo costo para alterar sus facciones bajo los vendajes antes de ser interceptada por la policía.

Para los analistas e investigadores, la presencia de estos prófugos de alto perfil responde a una retaguardia estratégica facilitada por extensas fronteras y, principalmente, por redes de corrupción y sobornos. La facilidad con la que estas organizaciones adquieren carnets falsificados y logran que las órdenes de captura internacionales queden inútiles exponen las fisuras institucionales que permitieron a los intocables del continente vivir con total impunidad en suelo boliviano.

Para conocer todos los detalles, las rutas ocultas y el análisis a fondo de esta red de criminales que eligieron el país como su guarida, te invitamos a ver el minidocumental que hemos preparado en FEM Media:

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