
FEM Media/Gabriela Mendoza
El sector lechero nacional confirmó que, a partir del 1 de octubre, se aplicó un nuevo cuadro tarifario para el precio de la leche cruda, con un incremento que podría trepar hasta el 50%. Esta medida responde al severo impacto financiero que atraviesan los productores debido al encarecimiento generalizado de los insumos agropecuarios y de la logística de transporte, agudizado tras la modificación y retiro de la subvención estatal al diésel.
Los productores explican que una parte fundamental de los insumos y alimentos para el ganado llega desde el departamento de Santa Cruz, lo que obliga al sector a asumir el costo real del flete en carretera bajo las nuevas tarifas de combustibles. A esta presión interna se suma la influencia del mercado internacional de lácteos, fuertemente referenciado en los valores que registran países vecinos como Argentina y Chile.
Ante este escenario, el sector advirtió que el reajuste en la materia prima repercutirá inevitablemente en la cadena de comercialización y, por ende, en el precio final que pagan los consumidores en los mercados y tiendas de barrio.
El reclamo por el poder adquisitivo
Jhasmany Medrano, representante del sector lechero, señaló que la crisis estructural exige medidas complementarias por parte del Estado. En esa línea, planteó la necesidad de evaluar un incremento en el salario básico nacional, argumentando que la ciudadanía no podrá absorber la escalada inflacionaria si los ingresos familiares se mantienen congelados.
Los productores advirtieron que, de continuar el encarecimiento de la canasta familiar sin un alivio en el poder de compra, se registrará una contracción drástica en el consumo masivo, por lo que urgieron al Gobierno nacional a implementar políticas económicas de emergencia que estabilicen el sector agropecuario.

















