
Agencias/Alejandra Carreño García
El mercado mundial del gas natural licuado (GNL) enfrenta una fuerte presión debido a la interrupción de los suministros procedentes de Qatar, uno de los principales productores globales. Según un análisis de The Economist publicado por Infobae, el conflicto en Medio Oriente y las dificultades para transportar cargamentos a través del estrecho de Ormuz han provocado un déficit de alrededor de 39 millones de toneladas, equivalente al 9% del suministro mundial del año pasado.
La situación ya impacta en los precios. El GNL en Asia se cotiza alrededor de 25 dólares por millón de unidades térmicas británicas, un 140% por encima de los niveles registrados antes de la guerra. Europa también enfrenta una situación vulnerable: sus reservas de gas están al 72% de su capacidad, por debajo del promedio de los últimos años, mientras Alemania registra un nivel cercano al 57%.
El escenario podría agravarse durante el invierno si las temperaturas son más bajas de lo previsto y Europa debe competir con Asia por nuevos cargamentos. Los analistas citados por The Economist advierten que un noviembre particularmente frío podría elevar los precios hasta entre 30 y 40 dólares por millón de Btu, mientras que un invierno severo podría generar una escalada aún mayor.
Sin embargo, la crisis actual podría desembocar posteriormente en un problema opuesto: una sobreoferta. Los nuevos proyectos de GNL podrían elevar la capacidad mundial hasta 630 millones de toneladas anuales para 2030, cerca de un 60% más que los niveles del año pasado, mientras la demanda crecería a un ritmo menor. El resultado podría ser un mercado desequilibrado durante varios años, con precios elevados en el corto plazo y un posible exceso de suministro posteriormente.

















