
FEM Media / Heidy Almaraz
La incertidumbre sobre el costo del pan de batalla se acentuó este lunes con la llegada de los principales representantes del sector panificador a las mesas de diálogo con el Gobierno. En la antesala de este encuentro decisivo, las posturas de los dirigentes reflejan la tensión acumulada tras meses de divergencias sobre el abastecimiento, los costos de importación de la harina y la sostenibilidad de las estructuras de precios en el eje central del país.
Por un lado, Dandy Mallea, dirigente de los panificadores artesanos de La Paz, advirtió sobre las dificultades logísticas y el encarecimiento de la materia prima, remarcando que la reunión de esta jornada es fundamental para esclarecer la situación del sector. En medio de los preparativos para ingresar a la sala de negociaciones, Mallea subrayó de forma tajante que «hoy sí o sí tiene que resolverse este problema», exigiendo un informe transparente por parte de las autoridades.
Paralelamente, las discusiones reflejan una marcada división sobre las medidas a adoptar en las diferentes regiones. Mientras algunos sectores amenazan con incrementos unilaterales bajo el argumento de que el costo de los insumos vuelve insostenible la producción actual, los representantes independientes insisten en revisar con rigor técnico los gramajes y los márgenes reales antes de trasladar el peso de la crisis a la economía de los hogares. En esa línea, Elizabeth Galarza enfatizó que «vamos a seguir trabajando en ello, estamos buscando esas, esas posibilidades de rebajar gramaje y demás, no, no netamente directo subir el pan y atosigar a la población».
El Ejecutivo, por su parte, mantiene su postura de frenar cualquier especulación mediante un plan de fortalecimiento que garantice harina a precio justo a través de Emapa y herramientas de fiscalización digital como Geopan. Las autoridades han reiterado que las hojas de costos presentadas por ciertas federaciones se encuentran sobredimensionadas, por lo que instan a los dirigentes a priorizar el consenso técnico en lugar de asumir decisiones precipitadas. A este respecto, el gerente general de Emapa, Sergio Siles, denunció que «han inflado el costo de los insumos y con ese precio estamos hablando de una utilidad de +/-, en el caso de Conpabol, del 25%; cuando sabemos que un rango de utilidad netamente financiamiento debería estar entre el 5 y el 15».
El desenlace de estas negociaciones marcará el rumbo del abastecimiento de uno de los alimentos de la canasta familiar más sensibles para las ciudades de La Paz y El Alto. Con las bases de los diferentes sectores en estado de alerta y los dirigentes exigiendo respuestas claras a las demandas planteadas, el sector productivo y el Gobierno se juegan la estabilidad de un acuerdo que evite medidas de presión y garantice precios accesibles.

















