FEM Media / Heidy Almaraz

Entre chicha, macerados, música y tradiciones vallunas, este espacio cultural ubicado en la zona oeste de la ciudad busca mantener viva la esencia de aquella Cochabamba de antaño, patios, plazas, sabores y encuentros.
Hay lugares que parecen detener el tiempo. Espacios donde una canción, el aroma de un macerado o una jarra de chicha pueden convertirse en un viaje hacia la memoria. En el final de la avenida América Oeste, zona de Sarcobamba, se encuentra Misk’i Cositas, un centro cultural y chichería que busca recrear parte de la Cochabamba de antaño.
En el mes aniversario de la llajta, Femmedia conversó con Marcelo Antezana, conocido como “Marcelino”, creador de este espacio que nació inspirado en sus raíces familiares y en aquellas costumbres que marcaron la vida social y cultural de la ciudad.
Desde el ingreso, Misk’i Cositas propone un recorrido particular. Un gran portal conduce hasta una pequeña capilla donde se encuentra el Tata Bombori y diferentes deidades. Más adelante, una glorieta permite observar la elaboración de macerados artesanales.
Al subir las gradas aparece un amplio espacio inspirado en las antiguas cocinas cochabambinas. El recorrido desemboca en un patio rodeado de vegetación, una postal que busca recuperar parte de aquella imagen que hizo que Cochabamba fuera conocida como la “ciudad jardín”.
“Desde la entrada, el gran portal, la capillita, la fábrica de chicha, la galería, la terraza, la glorieta, en fin, es un proyecto bastante ambicioso en el cual estamos trabajando desde hace bastante tiempo, aproximadamente 17 años”, señaló Marcelino.
Una historia que viene de los abuelos
Detrás de Misk’i Cositas existe también una historia familiar. Para Marcelino, su emprendimiento es la continuación de una tradición que conoció desde pequeño.
“Yo soy resultado de la suma de todos mis ancestros”, afirma.
Su abuelo tenía un bar social en Cala Cala y una quinta famosa en su época, ubicada en la plazuela de Carátula. Su abuela, por otro lado, regentaba una chichería en la calle Ayacucho, conocida como Sacabeña, que además funcionaba como restaurante y salón de eventos.
Con ese legado familiar como inspiración, Marcelino decidió emprender su propio negocio. Hace más de 22 años, comenzó en la zona de Tupuraya, en El Pueblito.
Los primeros pasos fueron difíciles. Las ventas no siempre alcanzaban y hubo momentos en los que pensó en abandonar el proyecto.
Sin embargo, la llegada de estudiantes de la Universidad Católica e Infocal marcó un antes y un después.
“Nos costó mucho al principio. Hubo días de pocas ventas, al punto de estar a punto de tirar la toalla. Entonces llegaron los estudiantes de la Universidad Católica y de Infocal, y con ellos, la magia”, recuerda.
Con el paso de los años, aquellos primeros visitantes dieron paso a nuevas generaciones. Jóvenes que llegaron por una presentación musical, una reunión o simplemente por curiosidad terminaron convirtiendo el lugar en parte de sus propios recuerdos.
“Hemos llegado a un espacio que enamora a la población”, afirma Marcelino.
Chicha, macerados y música
La identidad de Misk’i Cositas también se encuentra en sus sabores. El espacio se dedica a la elaboración y venta de chicha y macerados artesanales, preparados únicamente con fermentos naturales.
Pero la propuesta va más allá de la gastronomía. El lugar funciona también como un centro cultural, abriendo sus puertas a artistas y talentos que encuentran allí un escenario para compartir su música y mantener vivas expresiones propias de la cultura valluna.

Esa conexión con la música también formó parte del homenaje que Femmedia preparó para Cochabamba durante su mes aniversario.
La celebración reunió las voces y trayectorias de exponentes de la música valluna como el maestro del charango Alfredo Coca, acompañado por la voz de Carlos Vargas; Edwin Castellanos, cantautor de Tupay; Edgar Rojas, de Bonanza; y Betty Veizaga, la “Hija Predilecta” de Cochabamba.
A este ciclo de entrevistas se sumó la destacada participación de Nuna Estudio de Danza, una academia cochabambina con amplia trayectoria dedicada a incentivar y revalorizar las diferentes expresiones folclóricas de Bolivia. El elenco fue parte fundamental de las entrevistas de Femmedia y coronó la jornada con la presentación especial de un cuadro cochabambino, demostrando el talento y la riqueza cultural de la región.
Distintas generaciones y estilos, pero un mismo idioma: la música y el orgullo de ser cochabambinos.
Un refugio para recordar

Misk’i Cositas es presentado por su creador como “el último refugio”. Y quizá la expresión cobre sentido cuando uno recorre sus espacios: una capilla, una glorieta, una fábrica de chicha, una galería, una terraza y un patio que, juntos, buscan contar una historia.
Es la historia de una Cochabamba en la que las plazas eran puntos de encuentro, las familias se reunían alrededor de una mesa, la música acompañaba las celebraciones y la chicha formaba parte de la vida cotidiana.
Hoy, en medio de una ciudad que crece y cambia, estos espacios se convierten también en lugares de memoria.
Misk’i Cositas está ubicado en el final de la avenida América Oeste, en lo que Marcelino define como “el último refugio de la campiña de Sarcobamba”.
Las actividades y presentaciones pueden conocerse a través del perfil de Facebook de Marcelino Antezana o mediante el contacto 70744855.
Porque celebrar a Cochabamba no solo significa mirar hacia atrás, sino reconocer a quienes todavía mantienen vivas sus costumbres.

















