
Redacción Central
La abogada y operadora política Nadia Beller cumplió este miércoles una doble jornada judicial marcada por su colaboración internacional con la justicia de Argentina y la suspensión de su diligencia local. Por un lado, declaró vía Zoom como testigo ante autoridades argentinas —con la colaboración de la Fiscalía de Bolivia— dentro de una investigación por presunta corrupción en la Agencia Nacional de Discapacidad (ANDIS) que salpica al entorno del presidente Javier Milei; por el otro, su audiencia clave en el proceso por tentativa de feminicidio contra su expareja, el consultor argentino Fernando Cerimedo, fue suspendido.
En cuanto a las pesquisas sobre la ANDIS, Beller confirmó su aporte a las autoridades del país vecino tras comparar desde la Unidad de Víctimas Especiales (UVE) en Santa Cruz:
«Lo que hice fue ratificar lo que ya había dicho a la prensa argentina y poner a disposición el desdoblamiento de mi celular que están haciendo aquí en Bolivia para que ellos extraigan puedan lo que sea pertinente a mi causa. Lo que pude hacer es referir lo que él me comentó. Ni soy parte ni espero nada de ese proceso”, aseveró.
La abogada fue requerida por la información que brindó públicamente sobre las actividades de su expareja Fernando Cerimedo, exasesor de Milei de quien se distanció recientemente. Aunque aclaró que Cerimedo no figura formalmente como investigado en el caso de corrupción de la ANDIS, Beller ratificó su predisposición para entregar todos los elementos informativos a su alcance.
Suspensión de la audiencia por violencia y alerta por seguridad
Más temprano, Beller se había presentado en la UVE no solo para atender el enlace con Argentina, sino también con miras al anticipo de prueba en la Cámara Gesell dentro del proceso por tentativa de feminicidio que impulsa contra Cerimedo. Sin embargo, dicha diligencia de carácter probatorio —anunciada previamente por su defensa legal a cargo de Jerjes Justiniano— fue suspendida.
Durante su llegada a las instalaciones policiales, la abogada llamó la atención sobre su integridad física. Ingresó portando un chaleco antibalas y manifestó públicamente que existen serias deficiencias en la seguridad brindada por la Policía, asegurando que no se siente a resguardo ni en espacios institucionales como la Fiscalía ni frente a la cobertura mediática.

















