
Agencias / Brisa Mariaca Velasco
Un gigantesco detector escondido bajo el hielo de la Antártida permitió a la ciencia captar señales de algunas de las partículas más difíciles de detectar del universo. Por ese avance, el físico belga Francis Halzen recibió este martes el Premio Nobel de Física 2026, por sus contribuciones decisivas al Observatorio de Neutrinos IceCube y al descubrimiento de neutrinos de alta energía de origen astrofísico.
Los neutrinos son partículas subatómicas que prácticamente no interactúan con la materia. Miles de millones atraviesan constantemente la Tierra y nuestros cuerpos sin que podamos percibirlos. Precisamente por esa característica, pueden viajar enormes distancias desde fenómenos cósmicos extremos sin desviarse fácilmente, convirtiéndose en una especie de mensajeros capaces de llevar información sobre su lugar de origen.
Halzen planteó en 1988 que el hielo del Polo Sur podía utilizarse como un enorme detector. Su propuesta dio paso al IceCube, un observatorio instalado a grandes profundidades bajo la superficie antártica y equipado con más de 5.000 sensores de luz distribuidos en aproximadamente un kilómetro cúbico de hielo. Cuando un neutrino interactúa con un núcleo atómico, genera un pequeño destello que puede ser registrado por estos sensores.
El gran salto llegó en 2013, cuando IceCube detectó neutrinos de alta energía procedentes de fuera del sistema solar. A partir de estas señales, los científicos comenzaron a rastrear fenómenos extremadamente energéticos del universo, como agujeros negros supermasivos y otros procesos capaces de acelerar partículas a energías extraordinarias. El hallazgo abrió una nueva forma de estudiar el cosmos, complementaria a la observación mediante luz.
El Nobel reconoce así una idea que convirtió un lugar extremo de la Tierra en una herramienta para investigar el espacio profundo. Para la comunidad científica, IceCube abrió una nueva ventana hacia el universo y permitió utilizar a los neutrinos como mensajeros para estudiar fenómenos que no siempre pueden observarse directamente con los telescopios tradicionales.

















