
Redacción Central
La hoja de coca volvió a ocupar un lugar central en la Asamblea General de la Organización de Naciones Unidas (ONU). Durante su debut en el estrado de la 81ª sesión en Nueva York, el presidente de Bolivia, Rodrigo Paz, exhibió la hoja milenaria para cuestionar fuertemente las consecuencias económicas y políticas del gobierno de Evo Morales y del Movimiento Al Socialismo (MAS).
En su discurso, el mandatario vinculó el legado del anterior oficialismo con una «construcción ideológica en Sudamérica» y recordó cuando el entonces presidente de Venezuela, Hugo Chávez, aseguró en 2006 que el foro internacional «olía a azufre».
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Paz, quien participó por primera vez en la cumbre en calidad de jefe de Estado, aseguró haber recibido «un país arrasado”. Sin mencionar directamente a Evo Morales, reprochó el uso político del símbolo ancestral: «Un líder de mi nación vino y sacó una hoja de coca e hizo de una hoja tradicional e histórica, que es parte de nuestra cultura, una traición para la construcción, desarrollo y la visión de progreso”.
En el plano económico, el mandatario detalló que la economía boliviana se contrajo un 1,6% y cerró el año pasado con una inflación del 20%. Asimismo, contrastó el panorama actual con el pasado energético del país: recordó que Bolivia llegó a ser una «potencia en gas, hidrocarburos y minería”, pero que hoy se encuentra reducida a una nación obligada a negociar créditos con organismos multilaterales para superar la crisis.

















