
Redacción Central
El presidente de Bolivia, Rodrigo Paz Pereira, reafirmó este viernes que el país mantiene intacta y de forma irrenunciable su histórica reivindicación marítima, pero enfatizó que este diferendo no debe convertirse en un freno para construir oportunidades de desarrollo económico y comercial con Chile.
Tras una reunión bilateral con el mandatario chileno, José Antonio Kast, en la Casa Grande del Pueblo —donde se concretó la firma de convenios de cooperación—, Paz dejó claro que la mirada de su administración estará puesta en el progreso conjunto sin descuidar los mandatos constitucionales del país.
“Parte es resolver los problemas del pasado, sí, pero siempre el futuro es mejor que el pasado y siempre el futuro será una prioridad para este Gobierno”, afirmó el jefe de Estado al término del encuentro binacional.
Historia, derechos y diálogo pragmático
El mandatario boliviano remarcó que la defensa de la soberanía marítima es un principio fundamental respaldado por la Constitución y las leyes del Estado, pero insistió en que la relación bilateral puede avanzar de manera pragmática en áreas de interés común.
«La reivindicación marítima constituye un objetivo permanente e irrenunciable. Es un mandato constitucional y está en nuestro mandato como país», sostuvo Paz. Seguidamente remarcó: “Bolivia no renuncia a su historia, no renuncia a sus derechos y no renuncia al diálogo”.
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Bajo esta premisa, el Presidente planteó la necesidad de evitar que las divergencias históricas congelen el crecimiento económico y las aspiraciones de desarrollo de la población.
“Tenemos una historia que no nos puede anclar en el desarrollo y en la visión de futuro de Bolivia”, expresó.
La “diplomacia de la gente” como motor binacional
Uno de los argumentos centrales expuestos por Paz para sostener una relación binacional más fluida fue la intensa dinámica social en la frontera. Según estimaciones señaladas por el mandatario, existen cerca de medio millón de bolivianos —entre residentes permanentes y personas en tránsito constante— vinculados con territorio chileno.
Para el Presidente, este flujo diario demuestra que la integración económica y humana entre ambos pueblos supera los tiempos de las gestiones gubernamentales.
“A veces los Estados nos quedamos y no vamos al mismo ritmo de la gente”, manifestó, refiriéndose a esta articulación espontánea entre familias y trabajadores como una auténtica “diplomacia de la gente”.
Con esta perspectiva, el Gobierno boliviano apuesta a consolidar una agenda de integración orientada al futuro, equilibrando la memoria histórica con las necesidades reales de desarrollo de ambas naciones.

















