
Redacción Central
Cada 17 de octubre, Bolivia conmemora el Día de la Dignidad Nacional en tributo a quienes defendieron los recursos naturales y perdieron la vida durante los trágicos acontecimientos de la denominada «Guerra del Gas» en octubre de 2003. Esta fecha rinde un homenaje al sacrificio de decenas de bolivianas y bolivianos, principalmente de la ciudad de El Alto y el departamento de La Paz, cuyas movilizaciones sociales impidieron la exportación de gas natural a través de puertos chilenos bajo condiciones desfavorables y sentaron los cimientos para la posterior nacionalización de los hidrocarburos.
El marco legal de esta efeméride se fundamenta en la Ley N° 424, aprobada por la Asamblea Legislativa Plurinacional el 4 de octubre de 2013. En su artículo único, la norma establece expresamente que la declaratoria tiene por finalidad el “reconocimiento y conmemoración a quienes perdieron la vida entre el 11 y 17 de octubre de 2003 en la llamada ‘guerra del gas’”, conflicto social y político suscitado durante el gobierno del expresidente Gonzalo Sánchez de Lozada.
A través de esta disposición, la normativa mandada por el Estado plurinacional encomienda al Órgano Ejecutivo y a las entidades territoriales autónomas la organización de actividades cívicas, actos de homenaje y espacios de memoria histórica. Estas acciones buscan mantener presente en el imaginario colectivo el valor de la resistencia social e institucionalizar el legado de quienes dieron su vida en defensa de la soberanía nacional y la recuperación de las riquezas hidrocarburíferas.
Esta conmemoración encuentra además un valioso antecedente histórico en la memoria boliviana: el 17 de octubre de 1969, el gobierno del presidente Alfredo Ovando Candia derogó el Código Davenport y dictó la nacionalización de la empresa petrolera estadounidense Gulf Oil Company. Aquella medida de soberanía energética, impulsada desde la gestión y visión del líder político e intelectual Marcelo Quiroga Santa Cruz, marcó un hito precursor en la protección de los recursos estratégicos de la patria.
De este modo, la conmemoración del 17 de octubre reafirma el compromiso de no traicionar el legado de los mártires de 2003 y de mantener viva la memoria de las luchas sociales por la autodeterminación económica. En la actualidad, la fecha se consolida como un símbolo de la dignidad del pueblo boliviano, rescatando la historia de movilización popular que transformó la política de hidrocarburos en el país.

















