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Caída de cabecillas del PCC en Santa Cruz revela fallas y desconfianza institucional en Bolivia

Captura del programa True Crime de SBT News durante la entrevista al delegado Fábio Pinheiro Lopes sobre los operativos en Santa Cruz.

Redacción Central

En una reveladora emisión del programa “True Crime” de la cadena brasileña SBT News, la televisión de ese país, el detective Fábio Pinheiro Lopes, jefe del Departamento de Operaciones Policiales Estratégicas (DOPE) de Brasil, ofreció pormenores inéditos sobre la operación conjunta que logró la captura de los narcotraficantes «Betinho» y «Beiço de Mula», peligrosos cabecillas del Primer Comando de la Capital (PCC) en Santa Cruz de la Sierra. A través del espacio audiovisual, la autoridad policial puso al descubierto la fragilidad institucional y las sospechas de filtración de información que complicaron el operativo en territorio boliviano.

Durante la conversación sobre el caso criminal, Lopes explicó las estrictas medidas de seguridad que debió adoptar la inteligencia brasileña para evitar ser delatados mientras rastreaban a los criminales que ostentaban una vida de lujos en la capital cruceña. En ese sentido, el jefe del DOPE señaló que descartaron cualquier tipo de comunicación oficial con el ente fiscal local debido a la falta de confianza: «comunicación telemática o telefónica, porque dicen que se filtraba desde los propios oficiales, allá los oficiales que ellos llaman que son el Ministerio Público, los fiscales. Al contrario de Brasil, donde los fiscales son súper correctos, allá el asunto estaba muy contaminado, es un foco de corrupción, tanto así que después, durante la charla, les explicaremos. Nos quedamos allá prácticamente 10 días, nadie sabía de nuestra presencia allá, si no se habría filtrado».

El testimonio presentado en la entrevista evidenció la inmediatez con la que los miembros del crimen organizado recibían alertas sobre las actuaciones judiciales en Bolivia. Al respecto, Lopes relató cómo el propio procesado confirmó haber sido avisado tras la emisión de los requerimientos: «El día que registramos eran las 10:00 de la mañana, la Federal registró la orden de búsqueda en el apartamento de Betiño, porque Betiño estaba en el piso 13 y en el 14 estaba su seguridad. Cuando registró la solicitud de búsqueda en esas dos unidades, era las 11:00, una hora después le avisaron a Betiño, una hora después. ¿Cómo saben ustedes que a Betiño le avisaron? Porque cuando lo detuvimos, él dijo: ‘Eh, nosotros lo detuvimos, él vino en el avión con nosotros’. Él dijo: ‘Miren, a mí me avisaron y nos dimos cuenta por qué’. ¿Y por qué nos salió del apartamento? Salí después de que ustedes solicitaron la orden de detención».

En la narración del caso, el detective también se refirió al momento crítico en que un error burocrático en su país puso en riesgo a los agentes desplegados sin armamento en suelo boliviano, obligándolos a solicitar resguardo de emergencia a las fuerzas de seguridad locales. «En ese momento llamé al mayor, le pedía al mayor que pusiera a un equipo suyo con nuestro equipo porque estábamos preocupados, nuestros policías estaban solos allá. Y para la gente del interior, el policía brasileño no está armado, ¿verdad? No está armado allá, es decir, allá no podíamos estar armados, solo yo, por no decir nada, me compré una navaja. Para no perder la costumbre, no, yo ando con navaja desde que era campesino», añadió.

Las revelaciones hechas en el programa de true crime no solo detallan el trasfondo operativo tras la caída de dos piezas clave del narcotráfico internacional en la región, sino que dejan al descubierto serios cuestionamientos sobre la penetración del crimen organizado en las estructuras de persecución penal en Bolivia.


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