
FEM Media / Gabriela Mendoza Quiroga
Los transportistas continúan afectados por el elevado costo del combustible, que incrementa los gastos operativos y dificulta mantener sus actividades. Luis Jiménez, presidente de la Cámara de Transporte, señaló que, a diferencia de otros países, donde el precio del diésel fluctúa, en Bolivia el combustible sigue siendo caro y el sector no logra compensar ese gasto con el incremento de los fletes.
“Preferimos no viajar porque los números no nos dan”, manifestó Jiménez, al explicar que los costos para operar un camión se han elevado considerablemente. Según indicó, cargar un vehículo que antes demandaba 3 mil bs ahora puede llegar a costar 6 mil bs, mientras que los repuestos, las llantas y los lubricantes también registraron incrementos.
El dirigente explicó que el sector necesita un ajuste de entre el 32% y el 40% en los fletes para cubrir los costos actuales; sin embargo, los transportistas no consiguen negociar ni siquiera un incremento del 20%. “No estamos pudiendo subir ni el 20%, no hay una relación”, afirmó, al advertir que la falta de liquidez y la brecha entre los gastos operativos y los ingresos complican la continuidad del servicio.

















